Blog-Taller de Coaching narrativo

Escribir_te, amar_te... re_crearte

Encontr_arte

Tal vez este tiempo sirvió para conocerte, descubrirte, confesarte, confiarte, sabiendo que nadie más que tú puede con_tenerte en un segundo cuando necesites que tus dudas mueran en un abrazo.

Las puertas se abren, ya puedes salir y la primera pregunta a responder es ¿Qué fue de ti? ¿Serás capaz de delinearte en palabras, de contar y contarte, tal vez no una nueva historia pero al menos una de autoría?

Te propongo dar un primer paso con autor_idad, escribir qué es lo deseas hacer en este nuevo tiempo, en este nuevo escenario el cual exige no solo novedad sino también singularidad, nadie como tú, nadie mejor que tú, si tú eres realmente tú y no lo que crees debes ser; el dolor que llevamos con nosotros es la distancia, a veces insalvable, entre lo que creemos ser y lo que deberíamos ser. Digo insalvable pues ambas figuran jamás podrán encontrarse mientras percibas eres una meta por alcanzar y no un camino que disfrutar y amar a cada paso.

Mi propuesta es encontrarte a diario, es decir, dedicarte unos minutos, puedes tomarlo como una cita contigo, con tu socio más valioso en la empresa que es tu vida y escribir con él tanto los pensamientos, ideas y emociones o los planes u objetivos para los próximos días.

Qué beneficios ofrece esta actividad, desde ya un encuentro cien por ciento genuino, además de aclarar tus ideas y sentimientos , te permitirá tomar una nueva perspectiva y observarte  a ti mismo desde la distancia y obtener un nuevo punto de vista, aprenderás a comprender y clasificar mejor tus emociones, hábitos y acciones.  Escribir un diario regularmente  te ayuda a conocerte mejor y es una forma efectiva de crear conciencia de acerca de ti mismo,  y por si esto no es suficiente llevar un diario reduce el estrés.

Sugerencias acerca de lo que puedes escribir: 

  • Establecer metas o planes
  • Escribir listas de actividades a llevar a cabo
  • Felicitaciones por los avances o logros conseguidos
  • Pensamientos o emociones que necesitas oír,
  • Quejas (aunque establece un límite). 
  • Haz preguntas que tal vez en los próximos días puedas responder. 
  • ¡Escribe! ponlo en palabras, a veces duele, pero si ese sentimiento lo reduces a grafías el dolor será más pequeño, concreto y por ende manejable.

Lineamientos para realizar esta actividad:

  • Compromiso de un encuentro verdadero, llega a él con el corazón en el cerebro y el cerebro en el corazón.
  • Escoge una hora del día, recuerda que es una cita sumamente importante así que sé puntual.
  • Límite de duración, establece cuánto tiempo mínimo y máximo debe dudar tu encuentro personal.
  • Asegúrate de que nadie más que tú pueda acceder a tu diario.
  • Lo más importante, no es trascendental la ortografía, el tipo de letra, el soporte (papel o móvil), tu vestuario, etc. lo más importante es tu pr_esencia, tu esencia, llega al encuentro contigo mismo siendo, si puedes, cien por ciento tú.

 


Usar los cerebros

Nunca como hoy la palabra trae la calma o genera huracanes, esto  debido a que el silencio que se ha vuelto nuestro compañero inseparable y la dimensiona en su real plenitud.

Bendecir o maldecir no tienen connotaciones religiosas, sólo aluden a conciencia o falta de ella al expresar lo que queremos.

Las palabras, ese conjuro de grafías, es ideal que expresen la coherencia de tus tres cerebros;  se sabe que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir, afirma la matemática e investigadora Annie Marquier (No te pierdas su entrevista aquí). Por otro lado, existen alrededor de 100 millones de estas células en el estómago,  por eso es llamado el segundo cerebro. Todas estas neuronas que recubren nuestro sistema digestivo permiten establecer un contacto más cercano y directo con nuestro cerebro, a través del nervio vago, que a menudo regula nuestro estado emocional (Michael Mosley BBC).

En la entrada anterior comenté que los textos que se han escrito en nosotros se están borrando y ante ello surge dos opciones: generar y exacerbar la duda o ver en esto oportunidad; la duda que hasta duda de sí misma y es por ello que está condenada a seguir viviendo o la oportunidad, aprender a decidir cuáles discursos se quedan o se van de ti.

Es hora de re_crearnos, estaba vez con la responsabilidad de ser ciento por ciento el autor de nuestras vidas, ya no hay nadie a quien culpar porque no existe culpa cuando hay responsabilidad.

Ejercicio 2

Empieza a crear con coherencia y para ello te recomiendo hacer el ejercicio que he adaptado del creado por Ubaldo Saltarelli y que forma parte de su libro: Manten la calma y cambia tus convicciones debilitantes.

Declara tu objetivo: “Quiero conseguir esto en tanto tiempo”. Descríbelo positivamente (evitar que empiece con un No…) y establece un sistema de medición que te permita saber su factibilidad. Una vez hecho esto pregúntate ¿Qué dice la cabeza?, ¿Qué dice el estómago? Y ¿Qué dice el corazón? Del 1 al 10, dale valor a cada convicción. Puedes ayudarte con este pequeño esquema.

Cerebro

¿Realmente lo quiero?

¿Es posible?

¿Tengo las capacidades?

¿Me lo merezco?

¿Tengo la responsabilidad?

Cabeza

 

 

 

 

 

Corazón

 

 

 

 

 

Estómago

 

 

 

 

 

 

Tú decides, recibes el guion de tu vida o asumes escribirla



Adiós

Y ahora qué… ya no me queda el traje de siempre, ya no me encuentro en el reflejo de mi espejo, mi sombra a veces grande o pequeña me abandonó al reconocer que en este tiempo yo soy finalmente yo.

No, no soy yo, solo que el discurso que hasta ayer vestía se rompió, el argumento de la novela que contaba era mi vida se terminó. Todas las grafías que hasta ayer estaban escritas en nuestra piel se han borrado.

¿Qué hacer?, reconocer que toca escribir nuestra vida con autoría, que este tiempo exige destrucción como la única manera para poder crear… 

Recuerdo el cuento que narra Alejandro Jodorowsky…

En un lugar de oriente, había una montaña muy alta que con su sombra tapaba una aldea y los niños crecían raquíticos. Una vez un viejo, el más viejo de todos, salió de la aldea con una de esas cucharitas chinas de porcelana en la mano. Los vecinos le dijeron: – ¿Adónde vas, viejito?, Voy a la montaña. Respondió. ¿Y a qué vas? -Voy a mover la montaña  ¿Y con qué la vas a mover? Con esta cucharita. Ja,ja,ja, nunca podrás. Sí, nunca podré- respondió el anciano, pero alguien tiene que comenzar a hacerlo.

 

Es hora de que cada persona identifique la montaña que quiere mover, el cambio que quiere ver en el mundo, tal vez empezando por reconocer que la montaña no es más que una proyección, ella está construida por todo lo que cada uno considera que no puede, no tiene, no es; por lo que es hora de derribarla y empezar a construir una que sirva de atalaya para contemplar todo aquello que somos capaces de crear. 

 

Identifica tu montaña de dudas, discursos obsoletos, herramientas caducas, socávala, porque debajo de todo ello estás tú, el ser que no conoces porque seguramente serás verdad… 

 

 

Ejercicio 1

Describir_te, destruir_te, reescribir_te… recre_arte.

 

Hasta ayer eras todo menos tú, ahora que todos los paradigmas son dudas existe una única seguridad: la destrucción como medio de creación. El mejor camino para destruir y construir: la palabra, maldita o sagrada según cómo es empleada. Te invito a destruir el mundo de mentiras en el que vivías, escribe, describe el que fuiste hasta ayer y dile adiós.

 

Si quieres enviarme tus comentarios o ejercicios, puedes escribirme a info@coachingnarrativo.es